Hablar de los pecados capitales como los conocimos, ahora es cosa del pasado.

Los pecados capitales son de las primeras enseñanzas del cristianismo para educar a sus seguidores acerca de la buena moral cristiana. Y es que para quienes fuimos educados por el cristianismo, sabemos que son actos que se condenan y castigan.

Los siete pecados que la mayoría de nosotros conocimos son: La lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia. Esta lista de pecados fue enumerada por el papa Gregorio I hace 1500 años y retomada por varios autores dando gran importancia para no ser seducidos por los malos actos.

Peter Binsfeld un obispo y teólogo alemán, asoció cada pecado capital con un demonio que tentaba a la gente por medios asociados al pecado. Los demonios mencionados por el obispo fueron:

  • Lujuria: Asmodeo
  • Gula: Belcebú
  • Avaricia: Mammon
  • Pereza: Belfegor
  • Ira: Amon (demonio)
  • Envidia: Leviatán
  • Soberbia: Lucifer

Hace tanto tiempo no había ni tanta población, ni tantos avances científicos y ni Twitter; por lo que el Tribunal de la Penitenciaría Apostólica para el 2008 dio a conocer la nueva lista de los pecados capitales o ahora llamados “Los pecados sociales” debido a que los anteriores habían quedado obsoletos para el mundo globalizado de ahora.

Los nuevos pecados capitales ahora son:

  • Realizar manipulaciones genéticas.
  • Llevar a cabo experimentos sobre seres humanos, incluidos embriones.
  • Contaminar el medio ambiente.
  • Provocar injusticia social.
  • Causar pobreza.
  • Enriquecerse hasta límites obscenos a expensas del bien común.
  • Consumir drogas.

Con tantos cambios y actualizaciones por todo, solo falta un poco de tiempo para que alguien más de a conocer a los demonios “nuevos” que se asocian con cada pecado social. Espero no nombren a Facebook como uno de ellos y también que las tradicionales piñatas no tengan ahora 14 picos por romper.

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