¿Qué pasaría si nos apartaran de todos los gadgets de los que ahora pareciera que dependemos durante seis meses?

«No, eso no se puede», tal vez gritaríamos todos al unísono, pero ya hay alguien a quien no sólo se le ocurrió esta -para algunos- terrorífica idea, sino que inclusive la llevó a la práctica.

«Mis hijos pasaban cada minuto de su vida, cuando no estaban en la escuela, interactuando con algún tipo de pantalla, ya sea que estuvieran en internet, con sus teléfonos o viendo televisión»

Susan Maushart, madre de tres hijos, divorciada y residente de Australia, desconectó a su familia durante seis meses de todos los aparatejos tecnológicos que tanto disfrutaban. Adiós iPods, videoconsolas, televisor, celulares.

«No se siente bien el que llegues a tu casa después de trabajar y digas ‘hola’ a todo mundo y ni siquiera te volteen a ver»

En el libro llamado «The Winter of our disconnect» relata las peripecias que pasaron sus hijos Sussy de 14 años, Bill de 15, Anni de 18 y ella misma al vivir en un mundo sin gadgets alrededor suyo y como esa experiencia los ayudó a reencontrarse como familia y los obligó a volver a disfrutar de los placeres sencillos: un buen libro, juegos de mesa, largas charlas, cenas familiares, caminatas por el vecindario. Una inmersión total a la vida 1.0.

El resultado, según cuenta Susan, fue extraordinario. «Nuestra familia se volvió más unida, mis amistades cambiaron, probablemente para bien», dice Sussy, la menor de la familia.

«Realmente sobrepasó mis más locas expectativas»

Ahora que el «experimento» ha terminado y la tecnología ha vuelto a sus vidas, la familia aprendió la lección, una muy simple que normalmente se nos olvida: Hay que saber comunicarse a pesar de vivir en un mundo digital.

Para leer más: A page in the life: Susan Maushart.