Como poeta en primavera

Soy fan de las palabras y de todo lo que puedes construir con ellas. Puedes enamorar y despreciar, puedes ennoblecer o humillar, las palabras pueden ser bálsamo o látigo, te pueden pintar el cielo de colores o tornarlo oscuro. Las palabras aman y también odian. Con ellas las medias tintas son falta de pasión. El desenfreno total es su estandarte y las musas su guía.

Hoy, 21 de marzo, se celebra -aparte del cumpleaños de nuestra querida Clyolina, la llegada de la primavera y el natalicio de don Benito Juárez- el día mundial de la poesía.

La primavera de los poetas, como se le llama en Europa, toma por asalto a las principales ciudades de diferentes países. La tertulia sale a las calles a contagiar a las personas de rimas y versos. No importa el idioma cuando se trata de expresar lo que el sentimiento quiere gritar. Todos somos, en mayor o menor medida, poetas de la vida.

Sirva pues esta entrada para celebrar el triunfo de la palabra a través de algunos de los poetas preferidos de su servidora.

La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

Me tienes en tus manos y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mí mismo.
Eres como un milagro de todas horas, como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón y yo soy como tu hijo.
¡Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo!
¡Qué distante te haces y qué ausente cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo, me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa, eres como mi muerte, amor mío.

Me besaba mucho, como si temiera irse muy temprano…
Su cariño era inquieto, nervioso.
Yo no comprendía tan febril premura.
Mi intención grosera nunca vio muy lejos ¡Ella presentía!
Ella presentía que era corto el plazo,
que la vela herida por el latigazo del viento, aguardaba ya…,
y en su ansiedad quería dejarme su alma en cada abrazo,
poner en sus besos una eternidad.

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino: ella, por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?
Y ella dirá, ¿por qué no lloré yo?

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

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  • A veces no nos damos cuenta del poder que pueden llegar a tener las palabras, si sabemos utilizarlas adecuadamente en el momento preciso, pueden llegar a ser favorables, si no, pueden pasar desapercibidas o pueden herir a alguien.

    Desde que iba en la primaria, la poesía se hizo presente en mi vida, sinceramente me aburría porque no comprendía muchas palabras ni el objetivo de la misma, de cualquier manera nos obligaban a aprendernos una cada mes, ya que teníamos que pasar a recitar en los homenajes de los lunes (clásico).

    Conforme fui creciendo, fui entendiendo el punto. Ya en la secundaria la utilizaba hasta para conquistar a las chamacas jajaja, pero bueno, esa es otra historia.

    Zyan, tu post me hizo recordar muchas cosas que había olvidado sobre la poesía, gracias por compartirnos tus preferencias y por recordarnos la importancia de las palabras.

    Te felicito <3