El origen

Siempre he estado obsesionada con el origen de las cosas. Por ejemplo, Adictivox fue creado en marzo de este año, surgió durante una plática casual entre amigos y no, no hubo orgasmos al concebirlo, lástima.

Sin embargo, el origen que más me apasiona es el del hombre y su mundo y no desde la explicación científica que, aunque interesante, le quita mucha de esa emoción mística que tienen los relatos religiosos en todas sus variantes.

Me apasiona con locura el mito del origen del Quinto Sol en Teotihuacan, en el que un dios feíto (Nanahuatzin) demuestra su valor arrojándose al fuego sin pensarlo con tal de dar luz a la humanidad. En el que el dios guapito (Tecuciztécatl) se avergüenza de su cobardía y se lanza después del primero para surgir, junto a él, brillante en el firmamento. En el que se explica que los dioses, al ver dos soles tan brillantes, agarraron por las orejas a un conejo que pasaba y se lo arrojaron a uno, convirtiéndolo en la luna y en el que al final, todos los dioses deciden sacrificarse para dar movimiento a estos astros y así crearon el día y la noche.

No está nada mal, ¿eh?

Tomando en cuenta lo anterior, se me ocurrió que también yo podría inventar mi origen del mundo, así que, basándome en lo ya escrito, he decidido documentar gráficamente:

¿QUÉ HABRÍA PASADO SI DIOS HUBIERA SIDO MEXICANO?

Lo bueno es que las mujeres sí le salimos bonitas porque somos segunda edición. Ejem.

Besos adictivox.