Se le conoce como Tijuas, y su lema es “Aquí empieza la patria”, es la ciudad más poblada del estado de Baja California, México, (más de cinco millones de habitantes) es ahí donde comienza todo, es ahí donde comienza a abrirse paso, el nortec, el Nortec collective.

Tijuana

Olvida todo los malos recuerdos o percepciones que tengas acerca de Tijuana, la prostitución barata, los marinos con permiso de estar en tierra, caminos de polvo y sin pavimentar, los jefes del narco y su alajoso atuendo, olvida absolutamente todo eso negativo y déjame decirte que es muy reconfortante saber que existe un conjunto de diseñadores gráficos, arquitectos, cineastas, artistas visuales, estilistas de modas pero sobre todo músicos, que se han encargado de difundir una visión de un Tijuana diferente, bajo la hermandad que se genera al crear un colectivo.

Nortec: “Una palabra que describe un sonido contemporáneo”

El sonido nortec es un claro ejemplo del nacimiento de una nueva raza musical mestiza, el encuentro de dos mundos; el de la banda sinaloense y el de la electrónica, también es una muestra de que los gustos musicales no necesariamente están en los genes y que aunque se te críe con tuba, clarinete y acordeón, la seductora e hipnotizante caja de ritmos puede conquistar tu alma, aunque no por completo.

Básicamente la idea surge cuando se comienza a creer (y recordemos que creer es crear, filosofía maya) y cuando las propuestas por parte del mainstream no eran suficientes o no representaban lo vivido en su entorno de músicos como Pepe Mogt, quien a finales de la década de los 90 comenzó a meter samplers de banda sinaloense a los loops creados con su computadora y los repartía con sus amigos mandándoles el mensaje subliminal de que comenzaran a mezclar e imprimirle su beat, tomando como punto de partida esos bocetos/demo que en la actualidad se pueden considerar valiosísimos para los fanáticos del Nortec Collective.

Los culpables son:

Algunos de los nombres claves son; Bostich (Ramón Amezcua), Clorofila (Jorge Verdín), Hiperboreal (Pedro Beas) y Fussible (Pepe Mogt) estos nombres y proyectos musicales conforma la gran base del Colectivo Nortec. En un principio todos grababan para el sello Mil Records, después EMI los pescó (algunos) y no los suelta por nada del mundo.

El proyecto musical llamado clorofila e iniciado por Fritz Torres y Jorge Verdín a finales de 1998, fue la sal y la pimienta que hizo que los performance con sello Nortec fueran mas atractivos visualmente.

Clorofila aportaba al colectivo flyers, portadas y los visuales que como vjs con el alter ego “cha3” reproducían en las tocadas, pero también se interesaron por crear rolas con sonido Nortec y fue así como inicia clorofila con Fritz Torres y Jorge verdín, aunque a la mitad del camino Torres abandonaría el barco (en el 2003) pero Verdín le siguió y ahora promociona su disco corridos urbanos con un excelente tracklist y por supuesto un excelente diseño de arte.

Hasta en las mejores familias.

Las cosas dentro del Colectivo Nortec no han sido del todo dulces y amables, como en toda familia han existido diferencias de todo tipo, pero nada que impida el crecimiento de esta cultura musical y sobre todo la exposición al mundo de una manera muy artística de esta gran entidad llamada Tijuana, con motivos de orgullo que exaltan las raíces con toques de música norteña y banda sinaloense que marchan al ritmo de una secuencia de beats electrónicos.

En la actualidad los integrantes del Colectivo Nortec se presentan por parte individual o incluso en pares como lo hacen regularmente Bostich + Fussible, pero si en algún momento ves un cartel con cualquiera de los exponentes Nortec no dudes en entrar, es un gran espectáculo que combina los gustos de nuestra alma, pues no podemos negar, al menos los mexicanos, que la música de banda nos mueve y si viene combinada con electrónica es mejor ¿no?

Los Nortec Collective tienen su mérito por haber encontrado flores dentro de la basura y habernos vendido una nueva imagen de la puerta territorial a México, Tijuana.